Revistas y publicaciones periódicas

[Índice de revistas]

 

   Especialmente rica es la hemeroteca. Está formada por más de mil títulos, muchas revistas incompletas y otras rarísimas y únicas, que vienen a llenar un vacío en las bibliotecas españolas, como VKR (Volkstum und Kultur del Romanen [Hamburgo, 1928]), o los anejos de Vox Románica. Revistas de creación literaria, de lingüística, de historia. Dentro de la colección lingüística, el Boletín de la Real Academia Española (Madrid, 1914). La Revista de Filología Española (Madrid), nacida en 1914, en los inicios de la Primera Guerra Mundial. Filología (Buenos Aires, 1949), fundada y dirigida por Zamora Vicente. Revista de Filología Hispánica (Buenos Aires, 1939-1946); Anales del Instituto de Lingüística, de la Universidad Nacional de Cuyo (Mendoza, 1941), cuyo campo de acción sería ante todo el castellano, y en particular el castellano de América, pero sin desechar las lenguas estrechamente emparentadas con él ni las que le han servido de fuente...; Nueva Revista de Filología Hispánica (México, 1947); Boletín del Instituto Caro y Cuervo, de Bogotá (1945-1959); Boletín de Filología (Lisboa, 1932); Verba (Santiago de Compostela, 1974) —«Entonces, en esos años (...) era impensable una revista como Verba»—; Lletres Asturianes (Oviedo); Anuári de l'Oficina Románica de Catalunya (Barcelona, Biblioteca Balmes, 1928); Revue Romane (Copenhague); Philologíca Pragensia; Romance Philology, bajo la dirección del profesor Yakov Malkiel, de la Universidad de California —«la finalidad de esta revista norteamericana era la de informar debidamente sobre las distintas actividades del vasto campo de la filología románica»—, y un largo etc.

 

Boletin de la Real Academia Española

Hora de España 

Revista de Filología española

 

  La colección literaria ofrece un panorama de las revistas más importantes de América y de España del siglo XX, algunas casi olvidadas, pero que ocuparon un puesto fundamental en el mundo cultural. A través de ellas se puede seguir la evolución intelectual de autores y colaboradores.

 

  A principios del siglo XX se puede citar en España la segoviana Manantial (1928-1929), dirigida por Marcelino Alvarez Cerón y Julián Mª. Otero, editada por la Casa Museo de Antonio Machado, en la que escribieron, además de los hermanos Machado, Unamuno, Giménez Caballero, Benjamín Jarnés...

 

 El gallo crisis, Libertad y tiranía (1934-1935) publicada en Orihuela y dirigida por Ramón Sijé; la Revista de Occidente, que, según Benítez Claros, «representa el punto de contacto con el pensamiento europeo: la ventana cosmopolita por donde desfilan las más altas figuras de la intelectualidad extranjera», y Cruz y Raya (1933-1936), bajo la dirección de José Bergamín y la secretaría de Eugenio Imaz.

    


El Extremundi

 

  Índice Literario, (1932-1936), publicada por el Centro de Estudios Históricos, nace para dar cuenta mensualmente de la nueva producción literaria española, en ella doña Maria Josefa Canellada trabajó con Salinas. Los Cuatro vientos (Madrid, 1933), la última revista colectiva del grupo de los poetas del 27, como apunta Díaz de Castro.

 

 En su consejo editorial estaban Dámaso Alonso, Federico García Lorca, Jorge Guillén y Pedro Salinas... Publicó, además, los anejos La destrucción o el amor, de Vicente Aleixandre, La voz a ti debida, de Pedro Salinas, y Tántalo, de Benjamín Jarnés. Horizontes (1934-1935), revista mensual de juventud, editada en Madrid por los antiguos alumnos del Colegio de Huérfanos de Médicos. Indica la editorial que «nació Horizontes en el mes de junio con una enorme cantidad de esperanzas; pero no con pequeñas vacilaciones y temores ante la incógnita de nuestra acogida». En los dos años que duró la revista publicó don Alonso El caballero de la mano en el pecho y Los caballeros del entierro del Conde Orgaz, cuando tan sólo contaba dieciocho años. Tierra firme (Madrid, 1935-1936), dirigida por Enrique Diez-Canedo, fue una de las principales publicaciones en lengua española. La revista se presenta como «limitada a temas de orden espiritual, doctrinalmente expuestos, y a hechos, ideas, figuras de nuestro tiempo» y contó con las firmas de Américo Castro, Rodríguez-Monino, Juan Larrea, Luis de Zulueta y Angel Rosenblat, entre otros muchos. Cuadernos de la Facultad de Filosofía y Letras (1935-1936), que nació con la intención de que la Facultad no quedara escindida en secciones inconexas, sino que se sintiera unida en el quehacer intelectual: «Para que haya Universidad, no basta que algunos se ocupen de cuestiones científicas. Es menester además que esas labores individuales se encuentren y se conviertan en un sólo trabajo común».

 


Anales de literatura Hispanoamericana

 

  Durante la guerra civil, Hora de España (1937-1938), con textos de Machado, Miguel Hernández, Cernuda, Altolaguirre, León Felipe y un sinfín de nombres. Vértice, revista nacional de Falange Española Tradicionalista y de las J.O.N.S., que apareció en Guipúzcoa el 1 de abril de 1937, continuó hasta 1946, y donde escribieron casi todos los escritores de la zona nacional.

 

  En los años que siguieron a la guerra merece destacarse Luna (1939-1940). Al finalizar la Guerra Civil un grupo de exiliados españoles refugiados en la embajada de Chile en Madrid elaboró lo que se conoce como la primera revista cultural del exilio español. Así nació Luna. Tras haber permanecido inédita durante más de sesenta años en la Universidad de Chile, el catedrático de literatura Jesucristo Riquelme ha recuperado y editado los treinta números reunidos en este volumen. Luna —según palabras de S. Ontañón— fue una revista concebida al estilo de la Revista de Occidente, más literaria que política, contando siempre con las experiencias personales y con los otros modelos del periodo bélico, El Mono Azul y, sobre todo, Hora de España. Litoral, fundada en su tercera época (1944) desde el exilio en México, en recuerdo del litoral malagueño, por Emilio Prados, Altolaguirre, Moreno Villa, Giner de los Ríos..., símbolo de una generación sacudida por la guerra, y de la que sólo se editaron tres números, el último en homenaje a Diez-Canedo. Espadaña (1944-1950): «En la biblioteca Azcárate, de León, (...) se reunían, comenta Fanny Rubio, a la terminación de la guerra, jóvenes con inquietud poética (...) De esta tertulia habrían de salir los padres de la revista Espadaña». Ibérica por la libertad (1953-1974), dirigida por Victoria Kent en Estados Unidos, en la que colaboraron escritores del exilio, Madariaga, Sender y otros que residían en España, como Goytisolo y Tuñón de Lara —«a iniciativa de Madariaga, acordamos publicar dos ediciones: una en lengua inglesa para seguir informando al pueblo americano sobre los acontecimientos en España; otra en español con el propósito de informar al pueblo español de los que ocurria en su casa...», dice Kent—.  Ínsula (1946-), que nació de la mano de Enrique Canito y José Luis Cano, director y secretario,  y en ella colaboró Zamora Vicente. Como dice Abad Hiraldo, «pretendió trazar un puente entre la vida cultural anterior a la guerra civil y la de la menesterosa post-guerra», y lazo de unión de la relaciones culturales entre España y América, iniciadas antes de la guerra civil por la Junta de Ampliación de Estudios. Constituye una excelente fuente para investigar treinta años de literatura española. También, Papeles de Son Armadans, que Camilo José Cela dirigió entre 1956 y 1979, y en cuyas páginas aparecieron las más prestigiosas firmas, entre las que se encuentra la de Alonso Zamora Vicente. Desde 1995 la Fundación Cela edita El Extramundi y los papeles de Iria Flavia, que supone una continuación de Papeles de Son Armadans. A ellas hay que sumar Correo literario (1950-1954), bajo la dirección de Leopoldo Panero, revista de características similares a la desaparecida Estafeta Literaria, que en sus cuatro años de existencia aspiró a ser un medio de expresión común a los escritores españoles y a los escritores de América. Especial mención merece Hispania (1952), publicada por The American Association of Teachers of Spanish and Portuguese.

 


El Gallo Crisis

Nueva Revista de Filología Hispánica

  

 De las revistas de Hispanoamérica destacaremos, en Puerto Rico Asomante (1944-1970), revista literaria editada por la Asociación de Graduadas de la Universidad, bajo la dirección de Nilita Vientós Gascón; en sus páginas aparecen los mas destacados escritores puertorriqueños: René Marqués, Paoli, Matilla... junto a algunos autores exiliados españoles: Maria Zambrano, Juan Ramón Jiménez, Emilio Prados, Pedro Salinas, etc. La Torre (1953-1969), editada también por la Universidad de Puerto Rico, que contó con la colaboración de los exiliados españoles republicanos como Guillermo de Torre, Ferrater Mora, Julián Manias, Francisco Ayala, Onís, etc. En Perú, Mar del Sur (Lima, 1948-1953), revista peruana de cultura, nacida con el propósito de dar a conocer los libros y revistas publicados allí, pero abierta para recoger el pulso de la mentalidad contemporánea y, también, Mercurio Peruano, revista mensual de Ciencias sociales y Letras. En Chile, Atenea, publicada por la Universidad de Concepción en 1924. En Argentina, Sur (1931-1986) con Victoria Ocampo, Jorge Luis Borges y Bioy Casares, de alto nivel cultural; Logos (1941-1951), revista de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires y Buenos Aires Literaria (octubre, 1952), que inició su publicación con unas páginas inéditas de Amado Alonso y que contó con los mejores colaboradores, entre ellos, Zamora Vicente. La cubana Orígenes (1944-1956) dirigida por Lezama Lima en la que colaboraban los más destacados escritores cubanos: Eliseo Diego, Dulce Maria Loynaz, Lydia Cabrera..., unidos a los españoles Juan Ramón Jiménez, Salinas, Cernuda, Zambrano, Altolaguirre, Guillén... En Montevideo (Uruguay), Azul, donde publicó el profesor Zamora Vicente «Música en la calle» en 1953. Cuadernos americanos apareció en México en 1942.  

 


Revista de Occidente

 

 En los años sesenta merece citarse Grial (Vigo), y en la década siguiente, Libre (1971-1972), revista en lengua castellana publicada en Paris a comienzo de los años setenta, dirigida por Juan Goytisolo, que, en palabras de Plinio Apuleyo Mendoza, «fue una hermosa y efímera empresa cultural que agrupó, quizás por última vez, a los más importantes escritores españoles e hispanoamericanos», pero, poco meses después de la publicación de su primer número, ya era evidente que sus colaboradores no tenían la misma visión política. De esta época son Jornal de Iletras, artes e ideas y Coloquio Letras (Lisboa). A partir de estas fechas hay una proliferación de revistas editadas por Instituciones locales españolas como Barcarola (1979), de Albacete; Con dados de niebla (1984-1992), de Huelva; Turia (1985) en Teruel; los Cuadernos del Norte (Oviedo, 1980-1992), dirigida por Juan Cueto; La luna, de Madrid (1983-1995); RevistAtlántica (1990) en Cádiz; la santanderina Peña Labra (1971-1989); en Logroño, Calle Mayor (1985-1987); Anales de literatura hispanoamericana de la Universidad Complutense de Madrid, etc.

 

  Entre las históricas no podían faltar los Cuadernos de Historia de España (Buenos Aires) y Reales Sitios (Madrid).

 

  Esta sección, con sus números extraordinarios, es de singular importancia para el investigador y el bibliófilo, y, poco a poco, se van completando las colecciones existentes y adquiriendo ediciones facsímiles como El Archivo (1886-87), editado en Alicante por la Fundación Gil-Albert; Tensor (1935), dirigida por Ramón J. Sender; Índice: revista de definición y concordia (Madrid, 1921-1922); La Verdad, de Murcia (1923-1926); Revista de Huesca (1903-1905), o El zurrón del pobre (1851-1852), periódico de talante ilustrado que aparece en Logroño en la mitad del siglo XIX —dice Abad Hiraldo que «reflejaba los gustos de una nueva clase media»—, etc, etc, etc...  

 

Memoria de una vida. La biblioteca "Alonso Zamora Vicente".
Antonia Fajardo Caldera.
En: Con Alonso Zamora Vicente. Actas del Congreso Internacional  "La lengua, la Academia, lo popular, los clásicos, los contemporáneos...".
Universidad de Alicante. 2003. P. 35-42 

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Fundación Biblioteca Alonso Zamora Vicente