Muestra de Cerámica Popular Española
Legado Zamora Canellada
19 de abril a 19 de mayo de 2007

Fundación Biblioteca
Alonso Zamora Vicente

  

La muestra que se presenta es una pequeña parte de la colección de las más de 1.000 piezas de cerámica popular que los profesores, D. Alonso Zamora Vicente y su esposa, Doña María Josefa Canellada, fueron reuniendo en sus frecuentes viajes por España, y que la familia Zamora Canellada ha tenido la gentileza y la generosidad de donar a esta Fundación para que forme parte del patrimonio de la misma.  

“La cerámica popular también me gusta; yo no colecciono nada, pero cerámica popular tengo bastante”, dice Zamora Vicente.

De su paso por Asturias recuerda: “De ese viaje salieron para mi casa unas cuantas piezas que guardamos con enorme cariño”.

Natacha Seseña distingue entre una cerámica popular rural  y una cerámica popular urbana. La primera se caracteriza por la producción de vasijas utilitarias destinadas a cumplir las necesidades de una vida campesina, como los cántaros, botijos, platos, cuencos, tinajas, jarras, pucheros, etc.  

La cerámica popular rural, tendrá vidriado si es de “fuego” o “de invierno”, y ausencia total de vidriado si es de “agua”.

           La cerámica popular urbana se distingue de la anterior en que los productos fabricados pueden destinarse para fines utilitarios, pero también para fines ornamentales. En el medio rural se reservaba para las grandes ocasiones: fiestas, bodas, bautizos. Con frecuencia ofrece decoración polícroma que exige la pericia y dominio técnico por parte del artesano.  

Atendiendo a estos criterios en la Muestra van a tener la ocasión de contemplar estos dos  tipos en el recorrido por Andalucía, Aragón, Asturias, Castilla, Cataluña, Extremadura, Galicia, Levante, y las Islas: las Baleares y las Canarias.

Esta exposición llega un poco tarde, porque ya no hemos podido contar con la inestimable ayuda de don Alonso, su trato afectuoso, siempre asequible y siempre cercano.

“En esta exhibición, manifiesta Zamora Vicente, todas las piezas se muestran calladitas enseñando tímidamente las curvas de sus panzas, el tino de un asa colocada en el punto preciso e insustituible de un giro del torno. Esperan dócilmente que las comprendamos, que les hagamos sitio en el calor de nuestro hogar (…) Una cerámica popular es una fe de vida, una tarjeta de visita que la colectividad ancestral nos presenta con el mayor orgullo. Es necesaria una eficaz concienciación ante este proceso. Por todas partes hemos estado asistiendo, a raíz de la industrialización, a la desaparición de las formas más limpias, más puras y sencillas de la existencia (…) Por eso, creo admirable la tarea de resucitar la vieja artesanía adaptándola a las nuevas circunstancias”.

         Sirva esta muestra como homenaje, recuerdo y admiración a don Alonso y doña María Josefa.
 

GALERÍA FOTOGRÁFICA

 
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